Leído hace una semana: Cuando nacemos no somos nuevos, sino continuación de otros y nos continuaremos en nuestros hijos.
Y a propósito ¿Como eran esos otros anteriores?
A
PROPÓSITO DE LA “CASETA DE LOS MOROS” DE TORREPADRE
(Simeón Álvarez)
A todos nos ha llamado la atención,
al contemplar las gruesas paredes de cal y canto hundidas hasta no sabemos
dónde en el suelo, sin señales de puertas o ventanas en sus paredes. Todo esto
hace que nos hayamos preguntado y sigamos preguntándonos: ¿Para qué servía
esto…?
Algunas de las posibles respuestas
pueden haber sido, teniendo en cuenta su nombre: Una posible fortaleza o torre
de defensa de los Moros contra los Cristianos, o viceversa, como parece sugerir
la descripción que aparece bajo su foto, pág. 23 del libro de
“TORREPADRE”. Después de los nuevos
hallazgos sobre estos temas, me parece descartable esta respuesta.
Alguien dirá: ¿Un silo o depósito para almacenar grano o
fruta? No hay antecedentes de estas características en ningún lugar de la comarca.
Otros
afirmarán: Parece que fue una bajada hacia un paso subterráneo bajo el río. No
lo creo probable ni factible para la época…
En fin, cada uno puede ir imaginando una solución y ver la posibilidad
que tiene.
Yo
quiero aportar aquí mi granito de arena, basándome en la lectura que acabo de
terminar, del libro “LA ROMANIZACIÓN DE LA MESETA NORTE.
BURGOS. CLUNIA”, escrito por el Historiador David Pradales Ciprés.
Dado
por supuesto que, los que vivís, o habéis vivido, o simplemente estáis
interesados por su historia, sabréis que, en estos últimos años, hemos
descubierto, a través de restos romanos:
Baldosas, terra sigillata, molinos, etc., la más que probable existencia
de una Villa Romana, frente a la
fuente de “La Morita”,
parte arriba de la carretera.
Pasando
ahora al historiador David, citado más arriba, en la parte VI de su libro,
titulada “EL SIGLO IV, LA
FASE FINAL DE LA CLUNIA ROMANA”, este escritor nos habla
de las villas romanas en Burgos, por esa época que, a mi parecer, nos puede dar
alguna luz sobre estas ruinas de la “Caseta de los Moros”.
Para
los que no puedan acceder directamente al texto señalado, hago un rápido
extracto de las ideas en él expuestas y que más puedan servirnos para aclarar
el caso que nos preocupa.
“… Llegamos así al fenómeno más importante
del siglo IV: la eclosión del llamado régimen vilicario, en la Meseta, que cubrió este
territorio de villas romanas…
Debemos entender la villa como
un centro de explotación agrario… Las villas romanas cambiaron la fisionomía de
la Meseta
tanto o más que sus ciudades… La villa estaba concebida como un negocio para la
obtención de grandes cantidades de productos básicos del campo: trigo, vid y
olivo…y adquirieron, muchas de ellas, una orientación ganadera…Incluso se
elaboró un “Calendario Agrario Romano”, como base para la correcta explotación
de la tierra… La villa se enfoca bajo la doble perspectiva de mansión en el
campo, magníficamente decorada y con todos los lujos y comodidades y también
como una explotación rural en el marco de la gran propiedad.
La villa adquirió una
importancia tremenda en el mundo romano… Su emplazamiento debía atender a
cuestiones de salubridad y climatológicas…debía evitar lugares pantanosos. Se
insistía en la fertilidad del suelo, en la proximidad de un cauce fluvial y la
facilidad de acceso, bien comunicada (Cerca de de una vía romana, con acceso a
cercanos poblados o ciudades)…
En varias villas destacamos
una compleja estructura para el abastecimiento de agua, a partir de la
captación de aguas subterráneas y su distribución por un sistema de galerías
que recorren el subsuelo de la villa y comunican al exterior a través de pozos
verticales.
… Se identifican también villas
tardorromanas, en el centro de la provincia, en torno a las cuencas del
Arlanzón y Arlanza, como en Cardeñajimeno, Belbimbre, Lerma, Covarrubias, o
Santibáñez del Val… Las villas, en la provincia de Burgos, tuvieron una
dedicación agrícola, de carácter cerealista y también ganadero, especialmente
en la cría de caballos…
Estas villas fueron acaparando
tierras… ello condujo a la concentración de la propiedad en pocas manos,
llegando a la creación de latifundios, y al desplazamiento de sus propietarios
a las villas rústicas, abandonando así la ciudad.
Lo más espectacular en las
villas son los hallazgos artísticos: esculturas, pinturas y mosaicos, que
siguen los cánones de la estética de la época. El mosaico polícromo se
desarrolló, sobre todo, a partir del siglo III y va a tener su mayor desarrollo
en el siglo IV.
Esta
rápida reseña, nos puede dar una idea bastante aproximada de lo que podríamos
hallar en el subsuelo de esta zona de “La Morita”, en el caso de poder hacer alguna
excavación donde fueron hallados los restos de “Terra sigillata”.
De
momento, para el caso que estamos tratando, quiero detenerme en los renglones
subrayados arriba, para, a partir de ellos, hacer algunas reflexiones sobre la
“Caseta de los Moros”, dada su cercanía a “La Morita”: En primer lugar, toda esta zona, hasta
“Los Caños”, está llena de fuentes o manantiales, en la pendiente sur del río
y, seguramente en su mismo cauce.
Nada de extraño pues, que algo más arriba de
“
La Morita”,
buscando manantiales algo más altos, los que pretendían levantar ahí su villa,
se les ocurriera buscar agua abundante, antes o después de construirla. Para
ello, abrieran un pozo, (la actual Caseta de los Moros), hasta encontrar la
capa o napa de agua que da origen a las fuentes, ampliándole después y
protegiéndole con gruesas paredes, a modo de gran depósito, (por eso no se
necesitaban puertas ni ventanas). Desde este gran pozo, a través de cañerías o
canales, más o menos profundos, el agua fluiría hasta la villa. (No olvidemos
que los Romanos eran expertos maestros en la conducción de aguas en todas sus
ciudades; basta que recordemos, muy cerca de nosotros, el famoso “Acueducto de
Segovia”, con las tuberías y canales que le acompañan, antes y después).


Finalmente,
para aquellos que quieran darse una idea de la estructura y espectacularidad de
estas villas, pueden darse una vuelta en poblaciones de la provincia de Burgos,
cercanas a Aranda de de Duero, todas ellas cercanas a Clunia. Todas las villas
por ahí descubiertas se adecúan a los
parámetros que hemos indicado, siendo la más representativa de ellas la de Baños de Valdearados, donde se pueden
admirar más de 9 salas o estancias pavimentadas con increíbles mosaicos. Otro
paseo, en el buen tiempo de verano de este año, para inculturarse sobre este mismo tema, y además no muy lejos
de Torrepadre, sería una visita a las excavaciones de la villa romana de “La Olmeda”, entre Carrión de los Condes y
Saldaña, zona de Palencia, colindante con la provincia de Burgos, con buena
carretera y bien señalizada, donde pueden admirar también increíbles mosaicos
romanos del 3° y 4° siglo. Para
animarles, les adjunto aquí algunos de ellos.
Simeón Alvarez
Se agradece a Símen que nos anime a pensar mientras paseamos por esos parajes.